No hay nada más reconfortante que una sopa calentita repleta de sustancia.
En casa decía mi padre que "resucitaba a un muerto". No es esa la intención.
No hay nada más reconfortante que una sopa calentita repleta de sustancia.
En casa decía mi padre que "resucitaba a un muerto". No es esa la intención.
Esta delicia vegetariana tiene origen andalusí y se preparaba en grandes celebraciones y banquetes.
Segú la leyenda, un cocinero islámico lo preparó en la celebración de la boda de la princesa Al-Buran, hija del rey Almutamid de Sevilla. En aquella época no existía el tomate y el pimiento, así que fue el precursor del pisto.
Si nuestra querida menestra de verduras era ya sublime, la introducción de una especia como el curry y la salsa de leche de coco, hacen de este sano plato una opción más moderna.
Ahora se puede encontrar fácilmente el curry en polvo en todos los comercios o supermercados de España y con la leche de coco pasa prácticamente lo mismo (hasta en Mercadona la tienen).
Este verano he tenido la fortuna de visitar Tailandia. Realmente sólo visitamos Bangkok, su capital, pero la comida que allí probamos nos trasladó al paraíso de los gourmets.
Utilizan mucho la leche de coco, el pollo, las gambas, el curry, las verduras, la lima, los fideos y el arroz... Todos los ingredientes son buenísimos.
La crema de verduras es un plato imprescindible en invierno. En casa la comemos todas las semanas, ya sea en la comida o la cena y las combinaciones son casi, casi, infinitas.
Yo trinco todo lo que tenga de verdura en la nevera y lavo, pelo y corto y... a la cazuela. Pero hoy os voy a dar un truco infalible para que quede con un saborazo increíble.