No hay nada más reconfortante que una sopa calentita repleta de sustancia.
En casa decía mi padre que "resucitaba a un muerto". No es esa la intención.
No hay nada más reconfortante que una sopa calentita repleta de sustancia.
En casa decía mi padre que "resucitaba a un muerto". No es esa la intención.
Los platos italianos tienen algo especial. Esa combinación de queso y tomate con hortalizas es sana, nutritiva y sabe a gloria.
Por eso, cuando vi esta receta en una web italiana, no pude resistirme a hacerla y darle mi toque personal.
Esta delicia vegetariana tiene origen andalusí y se preparaba en grandes celebraciones y banquetes.
Segú la leyenda, un cocinero islámico lo preparó en la celebración de la boda de la princesa Al-Buran, hija del rey Almutamid de Sevilla. En aquella época no existía el tomate y el pimiento, así que fue el precursor del pisto.
La primera noticia que tuve de este plato mediterráneo cargado de sabores y olores me la dio mi hijo Álvaro.
Le invitaron a Marruecos y en su visita les agasajaron con este delicioso entrante que fue elaborado por la tía de su amigo con el cariño de una receta que pasa de generación en generación.
Aquí en España el apionabo es un ingrediente desconocido y es difícil encontrarlo. No ocurre lo mismo en Francia o en Alemania, donde es un ingrediente muy común y se cocina mucho añadiéndolo a ensaladas en crudo o cocinado en sopas y cremas.
Es una raíz más de la familia del apio (celery) aunque otra variedad, que del nabo. Es de un aspecto feote, arrugado y de color pardo-marrón.
Este plato lo preparaba mi madre a menudo cuando éramos niños. Nos gustaban mucho las salchichas de "carnicero" y mi madre Concha nos las ponía con verdura para engañarnos.
Era una chulada ver cómo cambiaba el color morado de la lombarda a rosa al añadirle una gotas de limón. Los ácidos, ya sabéis, obran milagros al cambiar el pH.
La crema de verduras es un plato imprescindible en invierno. En casa la comemos todas las semanas, ya sea en la comida o la cena y las combinaciones son casi, casi, infinitas.
Yo trinco todo lo que tenga de verdura en la nevera y lavo, pelo y corto y... a la cazuela. Pero hoy os voy a dar un truco infalible para que quede con un saborazo increíble.
No siempre hay que hacer unas preparaciones enormes para preparar un buen plato. Hay ocasiones en que un par de ingredientes bastan para llegar a la gloria.
Esto es lo que ocurre con las berenjenas fritas al modo andaluz. Sólo con dejar remojar una berenjena en agua con sal una horita, para que suelte agua y amargor, el resultado en la fritura es óptimo.
Esta receta es muy sencilla y el sabor es espectacular. Sólo requiere de un tiempo para asar los pimientos en el horno, dejarlos enfriar y pelarlos para quitar las pieles.
El resto es elegir una buena conserva de atún, en este caso ventresca, que es una parte muy jugosa del pescado, un aliño con ajo y un aceite de oliva virgen de calidad.
La berenjena es una hortaliza que el hombre lleva comiendo desde 2000 a.C y cuya procedencia es asiática. Desde allí llegó a África y a Europa y se extendió su cultivo en zonas más cálidas. Es una hortaliza muy mediterránea incorporada a nuestra dieta.
En España la tenemos durante todo el año, aunque es el verano su mejor temporada. No engorda apenas, admite frituras aunque el horno es su mejor aliado. Yo la pongo mucho en verano en forma de Escalibada o verduras asadas.
Este pescado se tarda en hacer el tiempo que tardan en cocerse unas patatas en un sofrito de puerros. Sólo hay que pedir al pescadero que nos prepare y limpie la merluza cortándola en lomos, descorchar una botella de cava (o de champán si queréis que sea una celebración más especial), cocinar el pescado y disfrutarlo acompañándolo con el mismo cava del plato.
En casa somos unos entusiastas del curry, de cualquiera de sus preparaciones. Una vez a la semana se come siempre el curry de pollo, pero también lo preparo con garbanzos, con sepia, con langostinos, con lentejas...
Es una pasada el sabor que le aporta a los platos, el aroma cuando lo cocinas y el color tan bonito anaranjado-amarillo que le da. Aunque a algunas personas les desagrada esta mezcla de especias, a otras nos resulta exquisita y nos traslada a países lejanos.