Si sois devotos/as de la pasta este plato os va a encandilar por completo.
Lo he probado en varios restaurantes, pero nunca lo había hecho. Esta vez fue la ocasión.
Si sois devotos/as de la pasta este plato os va a encandilar por completo.
Lo he probado en varios restaurantes, pero nunca lo había hecho. Esta vez fue la ocasión.
Esta receta de macarrones la hacía mi suegra Amparo a menudo porque les encantaba a los nietos.
Siempre la pasta con tomate ha sido un plato muy socorrido para el día a día. Si encima le pones un poco de chorizo del bueno, unos huevos duros picados y lo gratinas al horno, entonces no tiene rival.
Este plato es un delirio auténtico. Es propio de celebraciones, pero yo lo preparé el domingo para deleite en casa y como premio a una semana muy dura.
No hay nada más reconfortante que una sopa calentita repleta de sustancia.
En casa decía mi padre que "resucitaba a un muerto". No es esa la intención.
Desde que mi hijo aprendió a hacer la carbonara a la italiana, solemos preparar la pasta de esta manera nutritiva, sencilla y deliciosa.
Como tenía unos langostinos también, decidimos este domingo comer esta carbonara con una vuelta de tuerca y mezcla de ingredientes.
Una buena pasta es irresistible. Tiene el don de transportarte en un instante a Italia y, si le añades ingredientes marinos, entonces te vas de inmediato al Mediterráneo.
Como estábamos en Barcelona, ciudad con excelente oferta pescadera, decidimos preparar esta pasta exquisita para un día de verano.
La pasta larga en forma de cintas, como la llamamos en España, conocida como fettucce en Italia, queda muy bien con salsa de nata.
Si además la acompañamos con ajo, tomate y langostinos, el nivel sube considerablemente.
La historia de la Carbonara es diferente según quien la cuente. Unos dicen que su historia aparece en la 2ª Guerral Mundial, en el Lacio, cuando un cocinero romano preparó a los soldados estadounidenses esta receta con huevos y bacon, ingredientes bastante humildes een tiempos de guerra.
Otra versión apunta a la zona de los Apeninos, tradicionalmente minera, en la que trabajaban los mineros del carbón o "carbonari" y que comían este tipo de pasta sencilla con huevos, pancetta, pimienta y queso.
Hay combinaciones asombrosas en cocina que siempre funcionan. Una de ellas es la de las setas con trufa y cualquiera de las dos con foie, así que, un plato con estos tres ingredientes juntos promete mucho sabor.
Tenía, además, que aprovechar el foie que nos regaló la encantadora Andrea Corbal y que me inspiró esta receta.
He escogido setas frescas como las shitake y los champiñones, pero son válidas las que queráis: frescas o congeladas, boletus o rebozuelos, portobellos o trompetas de la muerte.
No hay nada mejor que un buen plato de pasta elaborada al instante con unos ingredientes de primera. Parece que si no tomamos la pasta con tomate o con crema de huevo, no es lo mismo. Pero, un buen pesto de albahaca con algún fruto seco, como los deliciosos pistachos, es una salsa que acompaña genial a la pasta y la sublima.