El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
Una ensalada siempre te salva una comida de forma muy saludable.
Esta propuesta de hoy tiene un aire italiano inconfundible: la rúcola, la mortadela genuina y ela mozarella foir di latte lo atestiguan.
Los platos italianos tienen algo especial. Esa combinación de queso y tomate con hortalizas es sana, nutritiva y sabe a gloria.
Por eso, cuando vi esta receta en una web italiana, no pude resistirme a hacerla y darle mi toque personal.
Desde que mi hijo aprendió a hacer la carbonara a la italiana, solemos preparar la pasta de esta manera nutritiva, sencilla y deliciosa.
Como tenía unos langostinos también, decidimos este domingo comer esta carbonara con una vuelta de tuerca y mezcla de ingredientes.
Creo que mi hijo Álvaro es un italiano nacido por casualidad en Madrid. Esta receta la hizo él en casa y fue quien trajo los ingredientes para hacerla.
Es absolutamente necesaria la salvia y la trajo de una planta que él tiene en su casa. Por eso las hojas son tan pequeñas.
El tiramisú es uno de los postres más populares en la actualidad y que se come no sólo en restaurantes italianos.
Esta receta es la rescatada de otra que tengo en el blog, pero he cambiado los bizcochos savoiardi o de soletilla por unos magníficos ejemplares de sobaos cantábricos de pura mantequilla.
La Piadina es una masa de pan plana, semejante a una tortilla de trigo y que se cocina y come en Italia.
La receta no es muy difícil, aunque esta vez la he comprado ya hecha pues la venden en un supermercado archiconocido en España. Así ahorraba tiempo.
Este exquisito plato que os traigo está elaborado mayoritariamente por mi hijo Nacho para la cena de Nochevieja.
Quería hacer un platazo de fiesta que no se comiera habitualmente y que sorprendiera a la familia y amigos.
La pasta larga en forma de cintas, como la llamamos en España, conocida como fettucce en Italia, queda muy bien con salsa de nata.
Si además la acompañamos con ajo, tomate y langostinos, el nivel sube considerablemente.
La Capicola o capocollo (procedente del latín Caput=cabeza y Collum=cuello) llamada comúnmente Coppa es un embutido italiano elaborado con la cabeza de la paletilla o del cuello entero del cerdo curado.
Es tradicional en varias regiones de Italia como Piacenza y en Córcega y alguna región suiza como Tesino y Grisones.
La historia de la Carbonara es diferente según quien la cuente. Unos dicen que su historia aparece en la 2ª Guerral Mundial, en el Lacio, cuando un cocinero romano preparó a los soldados estadounidenses esta receta con huevos y bacon, ingredientes bastante humildes een tiempos de guerra.
Otra versión apunta a la zona de los Apeninos, tradicionalmente minera, en la que trabajaban los mineros del carbón o "carbonari" y que comían este tipo de pasta sencilla con huevos, pancetta, pimienta y queso.
Al contraer matrimonio la noble florentina Catalina de Médici con Enrique II de Francia, en el siglo XVI, llevó a la corte francesa a sus cocineros italianos y, por eso, a estos deliciosos huevos se les da el nombre de la ciudad en la que nació la poderosa reina francesa.
La fama de este plato es bien merecida: con unos pocos ingredientes se consigue una comida delicada y nutritiva.
Me entusiasma y conmueve que mis dos hijos hayan heredado el gusto por la comida y la cocina. Cada uno tiene sus especialidades, pero esta receta de hoy la ha realizado por completo Nacho, el mayor, para celebrar nuestro aniversario. Mejor regalo, imposible.
Es un poco elaborada porque hay que dejar que el risotto vaya haciéndose despacio, añadiendo el caldo poco a poco, haciendo que el almidón destile del grano nacarado. Sin embargo, el resultado es espectacular.
No hay nada mejor que un buen plato de pasta elaborada al instante con unos ingredientes de primera. Parece que si no tomamos la pasta con tomate o con crema de huevo, no es lo mismo. Pero, un buen pesto de albahaca con algún fruto seco, como los deliciosos pistachos, es una salsa que acompaña genial a la pasta y la sublima.
En casi todas las culturas existe un plato de carne molida hecha bolitas que se fríen u hornean y se acompañan con diferentes salsas o farsas. Nunca se ponen de moda porque siempre estuvieron ahí.
En España son las riquísimas y socorridas albóndigas, herencia de los árabes, las kibeh, kebabi o köfte de Oriente, Asia o África con aromáticas esencias, las de hígado de Bavaria, las suecas, las de patata o verduras e incluso las de diferentes pescados de la cocina china.
Aunque la receta que llevaba haciendo durante años me funcionaba genial y siempre me hacía triunfar con este delicioso postre, pincha aquí, mi hijo Nacho me pasó un vídeo de un italiano que hacía este postre en dos fases y sólo con huevos.
La otra receta lleva nata y por eso era más denso y compacto y no se deshacía tanto al cortarlo. También la saqué de un libro de recetas italianas (elaboradas por italianos), pero me encanta aprender formas nuevas de mejorar los platos que hago.