Hay platos que en cuanto los ves en una foto te entran las ganas de hacerlos de inmediato.
Soy dulceira, pero no me permito comer tantos dulces como quisiera por eso de controlar los picos de insulina y no sucumbir a la tentación.
Hay platos que en cuanto los ves en una foto te entran las ganas de hacerlos de inmediato.
Soy dulceira, pero no me permito comer tantos dulces como quisiera por eso de controlar los picos de insulina y no sucumbir a la tentación.
Siempre que horneo un bizcocho y lo comemos para el desayuno o la merienda pienso ¿por qué no lo hago más a menudo?
Es cierto que encender el horno da mucha pereza a veces, añadido al gasto energético por la factura de la luz, pero el sabor auténtico y el control de los ingredientes sin aditivos compensa con creces.
El tiramisú es uno de los postres más populares en la actualidad y que se come no sólo en restaurantes italianos.
Esta receta es la rescatada de otra que tengo en el blog, pero he cambiado los bizcochos savoiardi o de soletilla por unos magníficos ejemplares de sobaos cantábricos de pura mantequilla.
Los frixuelos son un postre típico asturiano que también se prepara en Cantabria y León.
Realmente son una "fruta de sartén", es decir, un postre humilde hecho con harina, huevos y leche (al estilo de los pestiños o buñuelos) que se freía y luego se espolvoreaba con azúcar, miel o canela.
La baklava es un dulce turco que consiste en un pastel formado por varias capas de masa filo untadas con mantequilla y rellenas de pistachos o nueces muy picados y luego horneado y empapado en almíbar o miel.
Parece ser que los primeros dulces de este tipo aparecieron en el siglo XV en Estambul, en el palacio de Topkapi. Eran un manjar en las clases altas y hasta el siglo XIX no se incorporaron en la sociedad otomana.