El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
Tukimica en la cocina
El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
Cuando voy a un restaurante a comer y me encandila un plato, estoy deseando recrearlo en casa (sobre todo si no lo veo muy complicado).
Eso me pasó al ir a la estupenda taberna Casa Tabacos (pincha aquí) en Madrid y probar su platos.
Los guisos en invierno son una baza estupenda para entonar el cuerpo, entrar en calor y crear bienestar.
Además, las legumbres son una fuente de proteínas y fibra, vitaminas y hierro. Facilitan el tránsito intestinal y no incluyen colesterol en su ingesta.
Este es el más castizo de los bocadillos. En los aledaños de la Plaza Mayor madrileña encuentras unos cuantos establecimientos que te los sirven muy bien.
En mi otro blog Ruta Martuka puedes encontrar entradas de los mejores a mi entender -pincha aquí-.
Esta receta de macarrones la hacía mi suegra Amparo a menudo porque les encantaba a los nietos.
Siempre la pasta con tomate ha sido un plato muy socorrido para el día a día. Si encima le pones un poco de chorizo del bueno, unos huevos duros picados y lo gratinas al horno, entonces no tiene rival.
Este plato es un delirio auténtico. Es propio de celebraciones, pero yo lo preparé el domingo para deleite en casa y como premio a una semana muy dura.
Ya había comido estos deliciosos huevos escalfados como parte de un brunch o desayuno especial, pero no me había atrevido a hacerlos hasta ahora.
Realmente son como un pisto (sin calabacín) con especias orientales realizado en sartén en el que se pochan o escalfan los huevos.