El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
El tomate es una verdura (o fruta, según se mire) absolutamente imprescindible en la dieta mediterránea.
Si la preparas con una pizca de sal y aceite de oliva virgen, es un plato sencillo y delicioso con multitud de propiedades beneficiosas.
Este es el más castizo de los bocadillos. En los aledaños de la Plaza Mayor madrileña encuentras unos cuantos establecimientos que te los sirven muy bien.
En mi otro blog Ruta Martuka puedes encontrar entradas de los mejores a mi entender -pincha aquí-.
El verano es el tiempo del tomate. Aunque los consumimos todo el año, es el verano su mejor temporada y hay que aprovechar su sabor óptimo.
Hoy he preparado esta receta para una cena informal y el resultado ha sido refrescante y delicioso.
No me puedo resistir al maravilloso sabor de la albahaca. Me gusta en las pastas, añadida al tomate para hacer albóndigas o en un pesto con frutos secos para acompañar una burrata.
El caso es que tenía un buen manojo de planta fresca y decidí emplearlo por completo en un aperitivo especial de domingo.
Las albóndigas son un plato único muy completo que gusta a todo el mundo. Cuando éramos pequeños nos encantaban las de nuestras madres o abuelas.
Con poca cantidad de carne picada o molida se puede preparar un platazo delicioso que aporte las proteínas y si lo acompañas con arroz, pasta o patatas ya aportas los hidratos de carbono y comida nutritiva resuelta.
No hay nada mejor que un buen plato de pasta elaborada al instante con unos ingredientes de primera. Parece que si no tomamos la pasta con tomate o con crema de huevo, no es lo mismo. Pero, un buen pesto de albahaca con algún fruto seco, como los deliciosos pistachos, es una salsa que acompaña genial a la pasta y la sublima.