Cuando voy a un restaurante a comer y me encandila un plato, estoy deseando recrearlo en casa (sobre todo si no lo veo muy complicado).
Eso me pasó al ir a la estupenda taberna Casa Tabacos (pincha aquí) en Madrid y probar su platos.
Cuando voy a un restaurante a comer y me encandila un plato, estoy deseando recrearlo en casa (sobre todo si no lo veo muy complicado).
Eso me pasó al ir a la estupenda taberna Casa Tabacos (pincha aquí) en Madrid y probar su platos.
Nos dio mi cuñada Marta Plana este plato en la cena de Nochebuena y lo he recreado yo ahora para Nochevieja.
Con esta última receta del año aprovecho para desearos muy Feliz 2026. Que el nuevo año venga cargado de buenos momentos, que falta hacen.
Quizás haya tardado más en escribir la entrada de esta deliciosa receta que en hacerla.
Ahora que se acerca la Navidad, queremos preparar platos que sorprendan a nuestros familiares, amigos e invitados.
La primera noticia que tuve de este plato mediterráneo cargado de sabores y olores me la dio mi hijo Álvaro.
Le invitaron a Marruecos y en su visita les agasajaron con este delicioso entrante que fue elaborado por la tía de su amigo con el cariño de una receta que pasa de generación en generación.
Los vasitos son una forma magnífica de presentar un entrante, aperitivo o cena.
En las fiestas o celebraciones arrasan pues no te manchas los dedos y cuchareteas con gusto llegando a rebañar el contenido.
No me puedo resistir al maravilloso sabor de la albahaca. Me gusta en las pastas, añadida al tomate para hacer albóndigas o en un pesto con frutos secos para acompañar una burrata.
El caso es que tenía un buen manojo de planta fresca y decidí emplearlo por completo en un aperitivo especial de domingo.
De nuevo una recreación de un plato que probamos en BiBo (pincha quí) y que nos encantó: los Langostinos Robuchon.
Esta vez tenían en la pescadería unos gambones espléndidos y, en lugar de hacerlos a la plancha, decidí recrear este plato del gran Dani García.
Aunque la denominación de "Huevos mimosa" nos suene sofisticada y compleja, realmente es la manera en que la cocina francesa denomina a los huevos rellenos.
De esta forma, puede haber huevos mimosa casi, casi de cualquier farsa o relleno que se nos ocurra.
Las cosas más sencillas son, casi siempre, las más agradecidas y deliciosas. Esto es lo que ocurre con sólo dos ingredientes y un buen pan.
Sólo hay que escoger productos de la mejor calidad posible y dedicar unos instantes a su preparación.