Si sois devotos/as de la pasta este plato os va a encandilar por completo.
Lo he probado en varios restaurantes, pero nunca lo había hecho. Esta vez fue la ocasión.
Si sois devotos/as de la pasta este plato os va a encandilar por completo.
Lo he probado en varios restaurantes, pero nunca lo había hecho. Esta vez fue la ocasión.
Cuando hay que recurrir al Tupper para comer a diario necesitamos comidas que no se queden secas al recalentarse, que sean sabrosas y jugosas y, si es posible, que tengan salsas.
Los filetes rusos (o bitoques en otros lugares) son una perfecta manera de preparar la carne picada. Se acompañan con salsa de tomate y patatas y ya es perfecta la comida.
Hablar de otoño es hablar de setas. Su sabor a tierra y a bosque es delicioso. Su composición nutricional, además, es estupenda.
Su contenido en agua es muy alto (80-90 %) y son bajas en calorías (unas 25 Kcal/100 g), en grasa y colesterol. Son ideales, por tanto, para dietas.
Comí este platazo "mar y montaña" en Barcelona y me quedé con ganas de comerlo en casa, así que, se lo preparé a mis chicos al regresar.
Aunque ya tenía esta receta en el blog, la novedad de este plato es que tenía trozos de sepia muy picados en el interior de la albóndiga, además de acompañar al guiso.
El Níscalo, mízcalo, rebellón o robellón, es un hongo o seta comestible de color anaranjado que crece en pinares y bosques mixtos y es muy apreciado por su intenso sabor.
Este guiso es ideal para los primeros días de frío del otoño y es apto para personas vegetarianas.
Hay combinaciones asombrosas en cocina que siempre funcionan. Una de ellas es la de las setas con trufa y cualquiera de las dos con foie, así que, un plato con estos tres ingredientes juntos promete mucho sabor.
Tenía, además, que aprovechar el foie que nos regaló la encantadora Andrea Corbal y que me inspiró esta receta.
He escogido setas frescas como las shitake y los champiñones, pero son válidas las que queráis: frescas o congeladas, boletus o rebozuelos, portobellos o trompetas de la muerte.
Me entusiasma y conmueve que mis dos hijos hayan heredado el gusto por la comida y la cocina. Cada uno tiene sus especialidades, pero esta receta de hoy la ha realizado por completo Nacho, el mayor, para celebrar nuestro aniversario. Mejor regalo, imposible.
Es un poco elaborada porque hay que dejar que el risotto vaya haciéndose despacio, añadiendo el caldo poco a poco, haciendo que el almidón destile del grano nacarado. Sin embargo, el resultado es espectacular.
Esta hermosura de hojaldre que oculta un tierno y sabroso solomillo entero con una farsa de champiñones es lo que se denomina Solomillo Wellington.
Pese a que es una receta híperfrancesa por sus ingredientes (el hojaldre se preparó por vez primera en Francia en el siglo XVIII, lleva foie en su receta original y chalotas en la farsa), los ingleses le dieron este nombre tan patrio del general que venció en la Guerra de la Independencia y en Waterloo.