Uno de los clásicos españoles con sabor "setentero". A mi me transportan a mi niñez, cuando en los aperitivos dominicales previos a la comida la querida tía Carmina las preparaba en su cazuelita de barro.
Es una ración un poco "viejuna", pues tiene un guiño clasicote, pero tenemos que enseñarles a nuestros hijos los platos de antaño. Me sorprendí de que mis hijos jamás las hubieran probado y me lancé a prepararlas de inmediato.







