Vi un plato similar en internet del gran Martín Berasategui y de inmediato me entraron ganas de recrearlo en casa.
Me encantan los pimientos asados, punto de partida de este entrante para dipear, así que, pensé en hacerlo el fin de semana.
Vi un plato similar en internet del gran Martín Berasategui y de inmediato me entraron ganas de recrearlo en casa.
Me encantan los pimientos asados, punto de partida de este entrante para dipear, así que, pensé en hacerlo el fin de semana.
La carne asada es un plato que me retrae a mi infancia y juventud. En casa de las abuelas los domingos se comía de una forma más especial.
Era el día en el que nos juntábamos toda la familia (y aledaños) y celebrábamos la vida, la salud y el estar juntos.
Nunca había preparado un pavo asado y este año se presentó la oportunidad. Mi hijo Nacho tenía que aprender a hacerlo para comerlo en USA en Thanksgiving, así que, nos lanzamos a la aventura de asarlo previamente para probar el punto y ver si valía la pena.
El resultado ha sido espectacular. El asado estaba delicioso; jugoso y tierno, y las salsas y guarniciones resaltaban su sabor. Cumplimos el objetivo: reunirnos en torno a la mesa compartiendo familia y amigos y dando gracias por poder hacerlo.
En una gozada cocinar al horno. Es verdad que no es tan rápido ni tan barato como cocinar en los fogones, hay que encenderlo, esperar a que esté caliente y consume más energía...
Pero, a su favor tiene el ser más sano pues evitamos frituras, la carne se hace más despacio, permanece más jugosa y se mantienen los jugos del alimento, que no se desaprovechan.
| Barra del bar-mesón |
| Bodegón en el comedor principal |
| En primer plano la oreja hueca, un manjar |
| Pollo preparado para hornear |