¡Mira qué cosa más linda! Y desde luego, más exquisita. Las quiches o tartas saladas son un magnífico invento de nuestros vecinos franceses pues se preparan en un instante gracias a las masas que ya vienen listas en los frontales fríos de los supermercados.
Esta es la tradicional tarta de cebolla, cuyo secreto es llevar gran cantidad de esta humilde hortaliza y pochada a fuego bajo para que se quede muy blandita (aunque luego en el horno prosigue su cocción).
Os la recomiendo no sólo para ocasiones especiales.
Si la preparas con antelación tienes una comida resuelta para que se lleven los jóvenes al instituto o la universidad. Yo también la llevo para comer en el trabajo.
Incluso comiéndola el día después mantiene muy bien el sabor y la consistencia.
Para 8 personas:
- 1 lámina de masa brisa preparada
- 4 huevos
- 2 cebollas y 2 cebolletas
- 200 mL de crema de leche o nata líquida
- 1 vasito vino blanco
- cebollino fresco
- aceite de oliva
- sal
- pimienta
- queso rallado
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