Nunca me canso de los huevos. Los como en todas sus versiones y todas ellas me gustan: fritos, cocidos, poché, tortilla, pasados por agua...
Es verdad que los fritos tienen el puntazo de la puntilla crujiente que te transporta inmediatamente a la niñez.
Tenía unos langostinos cocidos que había comprado para hacer una ensalada, pero en el último momento cambié de opinión y decidí hacer este plato.
Lo he hecho con langostinos ya cocidos, pero puedes hacerlo con langostinos crudos y te quedará aún más jugoso.
Aún así, me supieron a gloria al acompañarlo de un buen pan para mojar las yemas.
Para 2 personas:
- 4 huevos camperos muy frescos
- 400 g de langostinos
- 2 dientes de ajo
- aceite de oliva para freír
- pimentón (dulce o picante, a tu gusto)
Se pelan y laminan los dientes de ajo y se fríen en una sartén a fuego no muy alto.
Se pelan los langostinos (crudos o cocidos) y se rehogan unos instantes en el aceite con los ajos. Se reservan.
Se fríen en una sartén, con un dedo de aceite muy caliente, los huevos
y se les pone un poco de sal.
Se sirven recién fritos con los langostinos al ajillo, se espolvorea con poco de pimentón y se comen de inmediato.
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