Igual que en otoño e invierno las sopas y caldos son reconfortantes y reconstituyentes (además de hacernos entrar en calor), en verano resultan imprescindibles las cremas frías, gazpachos o salmorejos.
Tengo un montón de recetas que podéis ver en este mismo blog, pero cada verano añado nuevas preparaciones.
Esta vez tenía un montón de zanahorias a las que tenía que dar salida y decidí preparar esta deliciosa y fresca crema.
Sus ingredientes la acercan más a oriente que a occidente, así que, encima de comer viajas con los sentidos.
Para 4 personas:
- 8-10 zanahorias
- 1 puerro
- 1 cebolla o cebolleta
- 1 L de caldo de verduras o agua
- 1 lata de leche de coco
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharadita de cúrcuma
- aceite de oliva
- semillas de sésamo
- cilantro fresco
- chile seco en copos
- yogur griego natural
Se pone en la olla o cacerola un poco de aceite de oliva y se rehoga el puerro y la cebolleta limpios y troceados.
Tras unos minutos se incorpora la zanahoria pelada y troceada y se salpimenta.
Se incorpora el jengibre y la cúrcuma y se deja rehogar unos minutos más.
Se agrega el caldo de verduras o el agua (en ese momento no tenía caldo en casa), se rectifica de sal y se cocina durante 20 minutos-media hora hasta que las verduras estén blanditas.
Se abre la olla (si lo has hecho como yo en olla a presión) y se incorpora la leche de coco.
Se bate con la batidora de mano o minipimer hasta que esté lisa y homogénea. Se deja enfriar y luego se mete en la nevera.
Se sirve con un poco de yogur griego, unas hojas de cilantro resco, semillas de sésamo negro y unos copos de chile.
Yo le puse un hilo de aceite de oliva para darle más brillo.
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