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martes, 22 de enero de 2013

Flanes De Champiñones



El champiñón de París o champiñón común es el hongo más consumido. Comenzó a cultivarse en las afueras de París a finales del siglo XVIII.

Se le acusa, erróneamente, de ser un alimento no muy nutritivo. Esto se debe a que están formados por agua en un 90% (de ahí su ligereza). No contienen grasas ni hidratos de carbono apenas, pero son muy abundantes en vitaminas y minerales. Son ricos en potasio, que ayuda a eliminar líquidos, y en fósforo, fundamental en la formación de dientes y huesos.

También contienen selenio, importantísimo en su función antioxidante y detoxificante de metales pesados (los fumadores deberían ingerir más champiñones).

Gastronómicamente dan mucho juego. No sólo sirven como guarnición, sino que su sabor característico y delicioso hace que sean los protagonistas de cremas, quiches o pasteles salados como este delicioso budín.



Para unos 12-14 pastelitos:

  • 700 g de champiñones
  • 1 cebolla
  • 1 cebolleta
  • 2 dientes de ajo
  • 150 mL de leche evaporada
  • 4 huevos
  • aceite de oliva virgen extra
  • 1 puerro para la decoración
  • canónigos 
  • sal
  • pimienta

Se calienta una sartén con un fondo de aceite de oliva y se añade el ajo picadito. Se sofríe ligeramente y se añade la cebolla y la cebolleta picadas. Se rehogan durante 8 minutos.

Mientras tanto, se corta la parte terrosa de los champiñones, se lavan y se trocean (sin dejarlos en remojo). Se incorporan a la cebolla y se cocinan durante 15 minutos, dejando que suelten el agua de vegetación. Se precalienta el horno a 170ºC con calor arriba y abajo.

Se bate la leche evaporada con los huevos y sal y pimienta. Se vierten los champiñones y se bate de nuevo hasta integrar todos los ingredientes. Podéis dejarlo en el grado de triturado que más os guste.

Se engrasan moldes o flaneras (yo utilicé moldes de magdalenas de silicona) y se rellenan con la mezcla. Se ponen en una fuente de horno con un fondo de agua y se hornean al baño María durante unos 30 minutos.

Se limpia y lava el puerro. se corta en juliana (en bastones finos) y se fríen en una sartén con un hilo de aceite hasta que estén crujientes.

Se desmoldan los pastelitos o flanes, se emplatan y se sirven acompañados con el puerro frito por encima y los canónigos aderezados con un poco de aceite y sal.



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